No es una victoria, es un indicador

No es una victoria, es un indicador

noviembre 5, 2019 Desactivado Por Club Amurrio

Kely Nascimento-DeLuca es hija de Edson Arantes do Nascimento, el famoso Pelé, y cuando tenía 10 años vio a su padre jugar el último partido de su carrera en el Giant Stadium. Para ella, el fútbol posee un poder unificador, sanador y transformador, además de ser el deporte más practicado del mundo.

Es activista y directora de documentales, y en la actualidad trabaja en una película sobre el fútbol femenino, Guerreras de un juego hermoso.

Como parte de su trabajo, viaja por el mundo entrevistando a mujeres y hombres sobre la igualdad de género en el deporte. Así conoció a la activista Maryam Shojaei, cuyo hermano, Masoud Soleimani Shojaei, es uno de los mejores jugadores iraníes y capitán de la selección nacional.

camiseta iraní

Ambas compartían cosas en común con grandes diferencias: Maryam nunca pudo ver jugar a su hermano. Las iraníes tienen la prohibición de asistir a estadios desde la Revolución Islámica de 1979. La ley se aplica con cárcel, violencia y a veces tortura.

La valentía y perseverancia de miles de activistas iraníes como Maryam hicieron posible que el 9 de octubre de 2019 la FIFA ordenara a las autoridades que se les permitiera a las mujeres entrar en los estadios.

Por primera vez en 40 años pudieron asistir al partido de clasificación para la Copa Mundial entre Irán y Camboya el 10 de octubre en Teherán.

Sacrificios

Meses antes, en marzo, una joven llamada Sahar Khodayari se vistió de hombre (una de las formas de protesta de las iraníes), se colocó una peluca azul en honor a su equipo favorito y se dirigió al estadio Azadi de Teherán.

La arrestaron por «atentar contra la decencia pública» y por no llevar la cabeza cubierta de forma adecuada. Le dieron libertad bajo fianza y el 2 de septiembre la citaron ante el tribunal y la condenaron a seis meses de prisión.

Sabiendo lo que esta sentencia significa para una mujer en una prisión iraní, se echó gasolina y se prendió fuego. Blue Girl, como la llamaban, murió en el hospital a finales de esa semana.

Ese mismo septiembre el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, declaró al público que las mujeres debían poder entrar en los estadios de fútbol de Irán. Las autoridades del país pusieron a disposición de las mujeres 4.600 entradas para el esperado partido de clasificación.

Alrededor de 3.500 entradas se vendieron a los pocos minutos de estar disponibles. En un estadio con capacidad para 78.000 personas, eso es menos del 5% de los asientos.

Sin embargo, la restricción continúa, viola la propia constitución de la FIFA y pone en peligro a las mujeres.

A las fotógrafas se les impide cubrir eventos deportivos en Irán, incluidos los sancionados por la FIFA. La prohibición sigue en vigor para los partidos de liga, que es donde se detiene a la mayoría de las mujeres, y la FIFA continúa sin hacer gran cosa para que se les permita asistir.

Como cabeza del organismo rector mundial del fútbol, Infantino tiene herramientas para ayudar a defender la igualdad de derechos, al menos en el deporte. Ojalá lo haga.